¡Un día en Tokyo Disneyland!

¿Sabéis cuál es el lugar más visitado de todo Japón? ¿El Monte Fuji? Podría ser, pero no….sorprendentemente es Tokyo Disneyland!
Situado al sureste del centro de Tokyo, este parque de atracciones es fácilmente alcanzable a través de la línea de tren Keiyo que en cuestión de 30 minutos te deja literalmente en la puerta del mismo.
Aunque la mayoría de gente no lo sabe, se trata de uno de los 3 parques Disney mas famosos que hay en el planeta, junto con Disneyland París y Disneyland Orlando. Y precisamente por ser menos conocido que los otros dos, su precio es mucho más asequible costando la entrada de 1 día para adulto apenas 7000 yenes (60€ aprox.) la cual te da derecho a usar todas las atracciones sin excepción. Y bien que así lo hicimos nosotros! Estaba decidido: nuestro último día en Japón lo íbamos a destinar a sentirnos niños otra vez! Y es que Tokyo Disneyland nos esperaba!! 🙂

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Llegamos bien temprano, a las 8:30 cuando apenas hacia media hora que estaba abierto el parque. Tras pasar los arcos que te dan la bienvenida, nos encontramos de inmediato a uno de los personajes más populares de Disney: Mickey! Y detrás de él nada más ni nada menos que una cola de cientos de niños acompañados de sus padres que querían una foto con el! Dios mío, que locura…y eso que acababa de empezar el día.

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El complejo es enorme y se compone de 7 áreas temáticas diferentes: AdventureLand, World Bazaar, WesternLand, Critter Country, FantasyLand, ToonTown y TomorrowLand. Al principio nos propusimos visitar todas las atracciones pero luego nos dimos cuenta que era algo imposible ya que de inmediato las colas para acceder a ellas se hicieron eternas. Así que optamos por escoger al menos una atracción de cada área temática de manera que visitásemos todo el parque aunque fuese “de pasada”.
El primer área que se encuentra después de pasar los controles de acceso es World Bazaar, que en realidad no es más que una zona de tiendas disfrazada bajo el escaparate de fachadas afrancesadas en las cuales se vende todo tipo de merchandising relacionado con Disney: ropa, peluches, disfraces, películas, etc. En resumen, una fábrica de hacer dinero ya que los japoneses son unos auténticos consumistas en especial con este tipo de cosas.

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Es justo cuando se abandona el Bazaar que uno se encuentra con una de las imágenes más famosas de Disney (quizás por aparecer al principio de todas sus películas): la del Castillo de Disney presidida en primer plano por el fundador de la compañía: Walter Disney!

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No sabemos si se trata de una leyenda urbana pero se dice que al morir su cuerpo fue congelado en alguna cámara frigorífica en Estados Unidos esperando a que la medicina y la ciencia evolucionen en el futuro para resucitarlo. :S Estos americanos están fatal.
Una vez se deja atrás a la escultura, es cuando se llega al corazón del parque distribuido de manera circular en torno al castillo situado en el centro. Nosotros decidimos recorrer el parque en el sentido de las agujas del reloj y así es como nos encontramos AdventureLand, un área que combina distintas temáticas como son la selva tropical, la jungla, piratas o ferrocarriles de vapor.

Y la primera atracción a la que nos subimos fue “The Jungle Cruise“, en el cual se realiza un pequeño circuito en bote a través de la jungla viendo divertidas escenas entre animales y humanos. Algo infantil pero entretenido.

WesterLand fue la siguiente área que nos encontramos. Como bien os podéis imaginar está relacionada con el Oeste y entre otras muchas atracciones destaca su montaña rusa a la cual no nos pudimos resistir de montar, aunque para ello tuviéramos que hacer 1 hora y media de cola! Tiempo de sobras que dedicamos a mirar con detenimiento los escaparates del entorno.
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La siguiente área es Critter Country, la cual solo se compone de 2 atracciones, ambas relacionadas con el agua. Una consiste en una excursión en bote alrededor de un lago lo cual no nos atraía mucho por ser demasiado “tranquila” mientras que la otra tenía una inmensa cola cuando llegamos. Y es que la Splash Mountain trata de unas pequeñas barcas las cuales circulan por unos rápidos y se precipitan al vacío en grandes saltos de agua, salpicando en todas direcciones y a los que van montados en ellas.
Fueron varias veces las que intentamos volver tras visitar otras áreas y atracciones pero está siempre estaba llena de gente, así que no fue hasta bien entrada la noche cuando el parque se empezó a vaciar que realmente pudimos subirnos a ella! Eso sí, ya era tan oscuro que no pudimos tomar fotos de ella.
Tras Critter Country, la siguiente área temática es FantasyLand. Es la zona más “clásica” del parque en el sentido de que está dedicada a los grandes clásicos de Disney: Blancanieves, Peter Pan, Cenicienta, Mickey, Dumbo, Pinocho, Alicia en el país de las maravillas, Winnie The Pooh

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Sin embargo, la atracción que escogimos no tenía ninguno de estos personajes. Esta se llamaba “It’s a small World” y aunque no sabíamos del todo que era lo que nos íbamos a encontrar, a la postre fue una de las atracciones que más nos gustó de todo el parque. Desde fuera todo lo que se ve es un enorme edificio mezcla de distintas arquitecturas representativas de varias partes del mundo…
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No es hasta que realmente estas en el interior y montado en una pequeña barquita que te das cuenta que de lo que se trata es de un circuito en el que se representan los distintos países del mundo mediante todo lo que les caracterizan: su arquitectura, cultura, paisajes, música…

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Es por ejemplo el caso de India con el Taj Mahal, los camellos…México con sus mariachis, los cactus… O España con los molinos de la Mancha y el Quijote!! Curioso cómo nos ven en Japón! Jajaja!!
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Todo el espectáculo es amenizado con música de fondo en el que los pequeños muñecos bailan y mueven sus bocas como si estuvieran cantando. La verdad que hubiéramos repetido pero eso implicaba hacer cola de nuevo otra vez y aún quedaban otras áreas temáticas por visitar. Así que proseguimos.
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ToonTownes la ciudad donde Mickey y sus colegas viven, trabajan y juegan“. De esta manera es como nos lo describen en el mapa del parque que llevamos con nosotros. Y efectivamente, así lo pudimos comprobar tras visitar las casas de Minnie y Goofy.

Todo aquí tiene estética de “cartoons” (dibujos animados). Desde las paredes, cubiertas o columnas hasta los electrodomésticos y mobiliario del interior. Cualquier cosa adquiere una forma y envergadura desmesuradas.

Y no sólo las casas sino también todos los edificios de la ciudad se muestran con la misma apariencia: tiendas y restaurantes tienen puertas y ventanas deformadas, incluso las lámparas y buzones de Correos en las calles se “retuercen”.

La última de las 7 áreas temáticas es TomorrowLand que tal y como su nombre indica se ambienta en el mundo del mañana. ¿Y como es ese mundo según Disney? Pues es en el espacio.
Lo que encontramos interesante aquí no fueron las atracciones en sí, sino más bien lo bien representados que están los edificios. Uno de ellos por ejemplo es la fábrica de Monstruos S.A. en la que se reproduce el famoso vestíbulo de acceso que tantas veces aparece en la película. Si no fuera por la ausencia de monstruos realmente uno se sentiría como estar en ella 😉

Con TomorrowLand es como completamos el recorrido circular al parque, pero no sólo de las atracciones se puede disfrutar sino que existen otros entretenimientos para los visitantes aparte de las tiendas y restaurantes por supuesto. Y es que cada 3-4 horas se celebra un desfile que recorre todo el parque y en el que diferentes personajes de Disney cantan y bailan coreografías a bordo de espectaculares carrozas.

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Aladdin, Mary Poppins, Cenicienta… Uno a uno van sucediéndose las carrozas, a cual más espectacular, en un espectáculo de música y colores que dejaba con la boca abierta y los ojos brillantes a miles de niños. Y es que nos imaginamos lo especial que debe de ser para ellos ver a sus personajes favoritos en vivo y en directo. 😉

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Un desfile si cabe más espectácular y bonito durante la noche, cuando lo volvimos a ver después de pasar unas horas más subiéndonos en varias atracciones. Es además a la noche cuando otra animación tiene lugar justo para despedir a los visitantes y anunciar el cierre del parque: se trata de u. espectáculo de música y luces sobre el Castillo de Disney.

Y es así, con el agradable recuerdo de Disneyland, como decimos adiós a Tokyo y nos despedimos, después de 3 semanas, de este maravilloso país del cual nos vamos completamente enamorados. Enamorados de su gastronomía, su cultura, su arquitectura, la simpatía de sus habitantes…En definitiva todo. Y es por ello que tarde o temprano volveremos algún día al país del sol naciente. ¡Hasta siempre Japón! 🙂

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