Los Alpes Japoneses: Matsumoto y Kamikochi

Ya había transcurrido una semana de nuestra llegada al país del sol naciente. En este tiempo habíamos visitado principalmente una parte de su capital Tokyo y varias poblaciones de interés en sus alrededores (Nikko, Kamakura y Fuji-Hakone). Así que era hora de dejar la parte central del país para dirigirnos al área conocida como “Los Alpes Japoneses”.
Abarcando toda la mitad oeste del centro del país, esta área es un paraíso para todo amante a la montaña con paisajes de gran belleza y pequeñas poblaciones donde empaparse del esplendor arquitectónico y cultural de la región.
El primer destino donde nos alojaríamos sería la ciudad de Matsumoto ya que nos brindaba la posibilidad de visitar dos lugares de gran interés, por un lado su castillo, uno de los más famosos del país y en segundo lugar el Valle de Kamikochi, uno de los paisajes más representativos de los Alpes.

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Castillo de Matsumoto

Matsumoto es la segunda ciudad más grande de la región y es fácilmente accesible desde Tokyo mediante bus o tren que las conecta en apenas 3 horas y media (3500¥, unos 30€).
Su origen se remonta al siglo VIII cuando era conocida como Fukashi, y más tarde se convirtió en un importante enclave al albergar el castillo del clan Ogasawara durante los siglos XIV y XV. Una estructura que ha sobrevivido hasta hoy en día convirtiendo de esta manera al “Matsumoto-jo” en el castillo de madera más antiguo de Japón y uno de los 4 castillos designados “Tesoro Nacional” junto a los de Hikone, Himeji e Inuyama.
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El castillo se compone de tres torreones llamados “donjon” dispuestos en planta formando una L y conectados entre sí través de unos pasajes internos. Fueron construidos en un llamativo contraste de blancos y negros, una característica que le ha llevado a conocer al castillo con el apodo de “Karasu-jo” (Castillo Cuervo).
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Toda la estructura es de madera y se soporta principalmente por una cuadricula compuesta de pilares tallados con hachas a partir de abetos y cedros japoneses principalmente. Las 6 plantas que componen el castillo se conectan a través de inclinadas escaleras situadas en la parte central de la planta protegiéndolas así de ataques desde el exterior.
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Es por eso que cada nivel está provisto en las fachadas con agujeros para el uso de armas. Los agujeros con formas rectangulares alargadas se llaman “Yazama” y se utilizaban para lanzar flechas cuando atacaba el enemigo. En cambio, los agujeros cuadrados llamados “Teppozama” eran destinados para el uso de armas de fuego como rifles y mosquetones, que fueron introducidos en el país provenientes de Europa a partir de 1543. En total 115 huecos que en su día consiguieron mantener el castillo a salvo de ataques y que hoy en día permiten de tener unas vistas espectaculares de los alrededores.
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Los dos últimos niveles del castillo tienen la particularidad de que fueron usados con otro fin que el de defender el castillo. El 5º nivel es el único que no tiene aberturas en la fachada y con un techo más bajo estaba destinado al almacenaje de armas y provisiones. Desde este se accede finalmente al piso más alto que es donde se situaba el cuartel general del “daimyoh” (jefe militar) cuando había un ataque.
Completamente diferente del resto del castillo es el “tsukimi yaguraPabellón para contemplar la Luna. Situado en el extremo Oeste del castillo y conectado a este por un pasaje, es una estructura completamente abierta por sus otros 3 lados mediante preciosos balcones bermellones y un techo abovedado. Son detalles que muestran que el pabellón fue construido posteriormente al resto del castillo, durante un período de paz que siguió a la turbulenta etapa de guerras que tuvo Japón en los siglos anteriores. Sólo existen dos castillos en todo Japón con un pabellón así: el propio Matsumoto y Okayama.
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Vistas desde el Pabellón.

Tras la visita al castillo nos dimos un paseo por los jardines que lo rodean y nos encontramos con la actuación de divertidos animadores que disfrazados con atuendos de la época nos mostraban con sus actuaciones los rituales en las artes de la lucha y el entretenimiento.

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Finalmente salimos del recinto amurallado y rodeamos el tranquilo foso lleno de peces y en alguna ocasión cisnes que atraviesan por debajo de sus preciosos puentes rojos. Una estampa tan bonita que no sólo turistas vienen a Matsumoto para disfrutar de esta vista sino que son muchas las parejas de recién casados que se acercan hasta aquí provenientes de cualquier parte del país para hacer sus álbumes de fotos.
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Al día siguiente nos levantamos temprano con el propósito de visitar el otro atractivo turístico de la zona… El Valle de Kamikochi! Situado a 1 hora en bus de Matsumoto, este valle es famoso por albergar algunos de los paisajes más bellos de los Alpes Japoneses en un área relativamente pequeña.

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Curiosamente este valle fue “descubierto” por extranjeros que a finales del siglo XIX empezaron a frecuentar la región, llamándola Alpes Japoneses. Sin embargo, no fue hasta unas décadas más tarde que un misionero británico (Reverendo Walter Weston) recorrió la zona caminando de pico en pico propiciando el interés cada vez mayor de los japoneses en el montañismo como deporte. Es por esto que se le honra a este personaje con un festival celebrado el primer domingo de Junio coincidiendo con la apertura oficial de la temporada de senderismo.
Cien años más tarde Kamikochi se ha convertido en la base de escaladores, senderistas y domingueros en general que han visto en los caminos situados próximos a las orillas del rio Azusa-gawa el lugar ideal para pasar un día en la montaña.
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No hace falta que pase mucho tiempo para que uno se dé cuenta de la belleza que esconde este entorno. La misma estación de autobuses se encuentra en medio de las montañas y en cuestión de escasos 100 metros se alcanza el río a lo largo del cual se tiene acceso a varios senderos.
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El camino más popular es el que recorre la orilla del río dirección Norte hasta el puente de Kappabashi. Es aquí donde nos encontramos más concentración de gente puesto que es donde están las vistas más espectaculares!! Es a partir de aquí que existen varias rutas para ascender a lo alto de las montañas. Sin embargo es posible de proseguir junto al río en ambas direcciones (Norte-Sur) por lo que nos limitamos a la opción fácil: camino plano y sin prisas 😛

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Paisaje de camino al puente Kappa-bashi.

 

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Puente Kappa-bashi.

Primero nos dirigimos dirección Norte hasta otro puente, Myojin-bashi (1h) donde dimos la vuelta recorriendo el lado opuesto del río. Aquí también se tienen unas preciosas vistas y el flujo de gente es mucho más bajo ya que tienden a no alejarse mucho de la estación de buses. Por el camino, se pueden apreciar con total detalle los llamativos colores del follaje de los árboles, que en esta época del año (Octubre) es cuando es más evidente.

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Puente Myojin-bashi.

Desde finales de septiembre hasta finales de noviembre el país se va tiñendo de forma progresiva de tonos dorados, naranjas y rojos con el cambio de color de las hojas de los árboles, mostrando unos espectaculares y preciosos paisajes. A este cautivante y bello fenómeno que es el equivalente a la contemplación de los cerezos en flor en primavera, se le llama “Kooyoo o Momiji” y es lo que impulsa a millones de japoneses a acudir a parques, jardines y montañas de excursión para observar y disfrutar de esta maravilla que nos regala la naturaleza.
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Con este bello entretenimiento acompañándonos todo el camino, llegamos de vuelta al puente Kappabashi, donde proseguimos esta vez dirección Sur, en busca de los lagos Myojin-ike y Taisho-ike.

 

Aunque el camino no toma más de 1 hora para ir y otra para volver, a nosotros se nos pasó la mitad del día y es que era inevitable no pararse cada 5 minutos para fotografiar un rincón, un árbol, una extraña planta….
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Y no sólo vegetación es la protagonista de esta región, al parecer, es numerosa la población de osos que merodean la zona, por lo que se recomienda en letreros y guías que se lleve una campanilla colgada de la chaqueta o mochila mientras se camina por estos senderos. De esta manera se les ahuyentan evitando así alguna sorpresa inesperada!
En cualquier caso… no se debería obviar visitar este valle en cualquier viaje a Japón. Bien vale la pena venir hasta este rincón de los Alpes y disfrutar del espectáculo del otoño en todo su esplendor!
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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Gianluca dice:

    Oscar,
    no parais nunca de dar vueltas por el mundo?!?!
    Muy bonitas fotos. Son todas tuyas? Ahora que camara tienes?
    Saludos!

    1. oskar9bike dice:

      Jejeje, ta sabes Gianluca… una vez se empieza a viajar ya es difícil parar…Me alegro que te gusten las fotos…si las hago yo. La cámara es la que me compre en Barcelona antes de ir a Asia: Sony NEX-F3. Estoy muy contento con ella. Recuerdo aún cuando te pregunte sobre que cámara comprar y estuve a punto de comprar una Canon, pero el tamaño compacto de la Sony me acabo por convencer.
      Un saludo!!

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