Quito, la capital de la mitad del mundo

Situada a casi 3000 metros de altitud, la capital de Ecuador es ante todo una ciudad llena de contrastes. Así lo pudimos comprobar tras pasar varios días en ella, los primeros de los cuales los destinamos a visitar su joya más preciada: el centro histórico. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, el centro de Quito es una preciosa mezcla de fachadas del siglo XVII con pintorescas plazas y magníficas iglesias que comenzadas siglos atrás por los artesanos y trabajadores indígenas ahora se muestran como una mezcla de estilos por la influencia colonial de los españoles.

Casas coloniales del centro de Quito.
Casas coloniales del centro de Quito.
Las fachadas de colores pastel "alegran" la ciudad.
Las fachadas de colores pastel “alegran” la ciudad.

La Basílica gótica del Voto Nacional es la más grande e impresionante de cuantas iglesias, conventos, capillas y monasterios hay en la ciudad. Aunque exteriormente posee una ornamentación muy rica, su interior es totalmente contrapuesto y se presenta muy austero y de líneas simples. Es, sin embargo, la gran cantidad de luz que entran por sus bonitos vitrales y, sobretodo, su impresionante altura las que hacen de este espacio un lugar precioso de contemplar.

Exteriores de la enorme Basílica.
Exteriores de la enorme Basílica.
La altura de sus naves en el interior es impresionante.
La altura de sus naves en el interior es impresionante.

Una altura que se hace más evidente en el momento de ascender los casi 300 escalones que llevan a lo alto de sus torres, una tarea vertiginosa que requirió de sangre fría en los últimos tramos de ascensión. Al final, una vista increíble sobre la ciudad es la recompensa al temido ascenso.

Vista desde las Torres de la ciudad histórica con el cerro "El Panecillo" al fondo.
Vista desde las Torres de la ciudad histórica con el cerro “El Panecillo” al fondo.

Desde aquí pudimos contemplar que la ciudad se ubica en un valle rodeado a ambos lados de altos cerros y nos percatamos que la Basílica marca el límite entre el centro histórico y la ciudad nueva. Por delante de las torres, mirando hacia el sur, se extiende la “Old Town” con casas más bajas de cubiertas de teja, fachadas blancas y calles estrechas y sinuosas. Tan sólo una pequeña montaña en el centro emerge del mar de casas, es el mirador de El Panecillo, como se le conoce al cerro cuya cumbre está rematada por una enorme estatua de la Virgen de Quito. En cambio, por detras de las torres, hacia el norte, se encuentra la ciudad nueva donde altos bloques de viviendas construidos con hormigón y vidrio se han levantado sin un orden claro destacando por encima de todo.

Por detrás de la basílica se extiende la ciudad nueva, llena de edificios altos.
Por detrás de la basílica se extiende la ciudad nueva, llena de edificios altos.

Otro de los lugares más bellos e importantes de la ciudad vieja es su plaza central, llamada Plaza Grande. También conocida como Plaza de la Independencia, es donde se concentran muchos de los principales edificios gubernamentales y religiosos de la capital, tales como el Palacio Arzobispal o La Catedral, ambos no disponibles para visitar.

Plaza Grande con el Palacio de Gobierno a la izquierda y el Palacio Arzobispal a la derecha.
Plaza Grande con el Palacio de Gobierno a la izquierda y el Palacio Arzobispal a la derecha.

Sí lo está, en cambio, el Palacio de Gobierno donde el presidente de Ecuador, Rafael Correa, toma las decisiones políticas que afectarán al país. También aquí es donde se encuentra la vivienda presidencial, un espacio habilitado con toda clase de lujos pero que Correa renunció a ocupar porque consideró no era el lugar apropiado para vivir con su familia, quedándose en el domicilio que ocupaba antes de ser escogido presidente de la nación en el 2007. Tan sólo él y otro presidente en toda la historia del país han adoptado esta decisión.

En la visita guiada que nos hicieron del Palacio de Gobierno empezamos a conocer más sobre el actual presidente de Ecuador, un hombre que está “revolucionando” al país con sus firmes decisiones. Algunas de ellas tienen que ver con la figura de él mismo como servidor del estado, así pues, decidió que todos los regalos que recibiese como presidente de Ecuador los rechazaría quedárselos porque considera “les pertenece al conjunto de ciudadanos del país” y se exhiben pues en una de las salas del Palacio. Aquí pudimos ver jarrones de porcelana China, ensaladeras y cuberterías de plata, copas fabricadas en vidrio de murano, joyas de oro, etc… Unos “regalos” valorados en miles de euros. Así como la banda presidencial que portan los presidentes con los colores del país en determinados eventos oficiales, un complemento valorado en 25000€ y que cada presidente en el momento de abandonar su cargo se lo quedaba como recuerdo personal, teniéndose que fabricar uno de nuevo para el siguiente presidente. Correa modificó el reglamento y decidió que ya ningún presidente podía llevárselo consigo a su casa porque representa un “gasto innecesario”. Un ejemplo que nos encantaría imitasen algunos políticos de nuestro país 😛

Pero no sólo en el ámbito “presidencial” ha aplicado cambios sino que en lo social ha “europeizado” al país. Quizás sea por su formación académica en los EEUU o la influencia europea de su mujer belga. El caso es que hemos visto que este presidente piensa de una manera muy diferente a otros dirigentes sudamericanos tales como Chávez (ahora Maduro), Evo o Kichner que se “pierden” hablando de nacionalismos y dejando de afrontar los problemas que realmente perjudican a sus gentes. Entre las cosas que (nos hemos enterado) ha cambiado es que ha sido el presidente que ha implantado un salario mínimo profesional, ha otorgado de derechos a los trabajadores asalariados y ha establecido unos días de descanso obligatorios para todos, unas medidas que hasta su mandato no existían. Por supuesto, siempre hay unos cuantos que no están de acuerdo, como los empresarios que acostumbrados a “explotar” a los trabajadores (hasta entonces legalmente) no tienen más remedio que adoptar en la actualidad esta reforma laboral.

En el momento que visitamos nosotros el país la polémica giraba entorno a la ley que obligaba a los médicos profesionales ha hacerse responsables de sus malas prácticas, algo que llevaba a que mucha gente se encontrase desamparada ante un familiar en coma o que ha quedado en estado vegetativo o discapacitado tras una “mala praxis” del cirujano en la operación. Por supuesto, los médicos y enfermeras, acostumbrados ha hacer y deshacer sin mayores consecuencias penales, no estaban de acuerdo y se manifestaban haciendo huelga y dejando de ejercer su obligación de atender a los pacientes. Muyyyyy fuerte! Y es que, son muchos los ecuatorianos que nos hemos cruzado en el viaje que nos explican han vuelto a su país por la crisis que hay en España y reconocen que lo encuentran todo muy cambiado (para mejor).

Meeting del gobierno explicando el nuevo "código de malas prácticas" que ponen en vigor.
Meeting del gobierno explicando el nuevo “código de malas prácticas” que ponen en vigor.

También en lo turístico nos hemos sentimos beneficiados los turistas por las nuevas leyes del presidente, ya que antaño todos los parques nacionales del país tenían un precio de ingreso. Con su llegada al poder, Correa argumentó que “los parques nacionales pertenecen a todas las personas y nadie debe de pagar para verlos” retirando así la tasa de ingreso de todos, a excepción de las Islas Galápagos que suponemos reportan una gran cantidad de dinero al país (en el siguiente post os explicaremos más al respecto).

Volviendo a la arquitectura de la ciudad, alrededor de la plaza principal existen otros tres grandes espacios públicos dignos de mencionar. La Plaza de San Francisco esta presidida por uno de los edificios más bonitos de la ciudad, el Monasterio de San Francisco. Se trata de la construcción colonial más grande que tiene Quito y alberga también en su interior un bonito patio ajardinado y la iglesia más antigua de la ciudad, construida entre 1534 y 1604.

Plaza de San Francisco con la fachada e interior del monasterio del mismo nombre.
Plaza de San Francisco con la fachada e interior del monasterio del mismo nombre.

Un poco más pequeñas son las plazas de Santo Domingo y Plaza del Teatro pero igual de importantes, la primera con la iglesia de Santo Domingo en un extremo y la segunda con la figura inconfundible del gran teatro de la ciudad, un edificio aún más bonito de observar al anochecer cuando lo iluminan.

Iglesia de Santo Domingo. Exterior e interior.
Iglesia de Santo Domingo. Exterior e interior.
Plaza del teatro.
Plaza del teatro.

Sin embargo, no sólo de edificios y espacios públicos puede presumir la ciudad, sino también de los numerosos parques públicos que tiene, cadauno de ellos con un carácter muy diferente. Así pues, el Parque Itchimbia es un gran espacio verde que se encuentra en lo alto de una colina muy próxima a la ciudad histórica, un enclave gracias al cual se puede disfrutar de unas vistas increíbles sobre la misma y un ambiente tranquilo y relajado.

Parque Itchimbia con el casco histórico de Quito al fondo.
Parque Itchimbia con el casco histórico de Quito al fondo.

En cambio, los parques de La Alameda y El Ejido que se sitúan en el límite entre la ciudad histórica y la nueva ciudad, tienen un carácter más urbano con paseos asfaltados para peatones y bicis entre grandes superficies de césped donde los fines de semana los artesanos montan sus puestos de venta ambulantes.

Parque El Ejido.
Parque El Ejido.
Arco de triunfo del Parque La Alameda.
Arco de triunfo del Parque La Alameda.

Sin embargo, todo el encanto que tiene el casco histórico de la ciudad contrasta con la fealdad y falta de planificación que tiene la parte nueva. Un área construida sin un orden aparente, mezclando edificios bajos con altos, religiosos con residenciales… y donde los restaurantes, pubs y hostels se agrupan en guetos hechos para turistas que sólo buscan los menús europeizados y las grandes cadenas de comida internacional.

De nuestra visita a toda esta zona sólo salvamos un lugar: el Parque Carolina. Se trata de una gigantesca área verde donde los fines de semana acuden familias enteras a pasar el día. Y es que aquí dentro lo tienen todo, pistas de volleyball, fútbol y baloncesto, skateparks para ciclistas y patinadores, un canal de agua por donde pedalear en bote, zonas de picnic, el jardín botánico, el museo de ciencias naturales, etcétera, etcétera, etcétera. Un lugar tan abarrotado de gente que explicaba el porqué nos habíamos encontrado antes las calles de la ciudad nueva tan desérticas.

Canal de agua donde pedalear en bote.
Canal de agua donde pedalear en bote.
Parque Carolina: un oasis de tranquilidad en la ciudad nueva.
Parque Carolina: un oasis de tranquilidad en la ciudad nueva.

Para el final de nuestra estancia en la capital ecuatoriana dejamos dos de las atracciones más populares de la ciudad. La primera es “el teleferiQo” (con Q de Quito), una multimillonaria obra que a través de un recorrido de 2,5 km lleva a los pasajeros desde la ciudad (2850m) hasta las faldas del Volcán Pichincha, en lo que se llama Cruz Loma a 4100 metros de altura, convirtiéndose así en el teleférico más alto de toda Sudamérica!

El día que fuimos pensamos era ideal porque aunque habían nubes altas, hacia mucha calor y sol, pero al llegar a lo alto del teleférico las condiciones ambientales eran totalmente opuestas y además de hacer un frío que pelaba, la nubosidad era muy espesa y apenas se podía ver el paisaje de los alrededores e incluso el camino que había a una pequeña capilla que había allí en lo alto. Por lo menos durante casi todo el ascenso sí que pudimos disfrutar de la panorámica de la ciudad y el valle.

Vista de la enorme ciudad de Quito desde el teleferiQo a casi 4000 metros de altitud.
Vista de la enorme ciudad de Quito desde el teleferiQo a casi 4000 metros de altitud.

El otro lugar de interés que hay a las afueras de Quito está relacionado con el hecho que ha dado la fama (y el nombre) al país: su localización en el ecuador. En 1736 el matemático Charles Marie de la Condamine hizo unas mediciones que probaron que a unos 22 km al norte de Quito se encuentra la línea que marca el ecuador del planeta y para marcarlo se construyó muchos años más tarde el monumento conocido como La Mitad del Mundo, una especie de obelisco cuyas cuatro caras indican los cuatro puntos cardinales. Aunque con las técnicas modernas que se tienen actualmente se ha demostrado que el monumento no se ha construido exactamente sobre la línea ecuatorial (se estima que esta a unos 300m más hacia el norte) el lugar permanece como una popular (y turística) destinación. Muestra de ello es “el circo” que han montado alrededor del monumento, con museos, exposiciones y entretenimientos que no vienen a cuento, pero que implican pagar una entrada al recinto. Nosotros, sin embargo, nos limitamos a ver y fotografiar el monumento desde el exterior del complejo, eso sí, con el guarda de seguridad pegado a nosotros! No fuera a ser que nos colásemos! 😛

Monumento de La Mitad del Mundo que marca la línea del ecuador.
Monumento de La Mitad del Mundo que marca la línea del ecuador.
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