“The Quilotoa Loop”

Uno de los atractivos que tiene Ecuador frente a otros países es la gran cantidad de volcanes que posee, muchos de ellos en activo. La mayoría se sitúan en la mitad norte del país justo antes de llegar a la capital (Quito) viniendo desde el sur por la Panamericana, en lo que llamaron varias décadas atrás la “Avenida de los Volcanes“.

Sin embargo, en las casi dos semanas que llevábamos en el país, aún no habíamos conseguido ver ninguno ni siquiera a lo lejos debido a que muchos superan los 5000 metros de altitud y para la época en que estamos (principios de invierno) la nubosidad es muy densa y lo cubre todo. Pero, al llegar a la poblacion de Lacatunga se nos presentaba una opción que no nos habíamos planteado: visitar la laguna Quilotoa. Y os preguntaréis: ¿que tiene que ver una laguna con un volcán? Pues que ésta se encuentra en el interior del cráter de un volcán activo!

Para llegar hasta ella debíamos realizar el  “Quilotoa Loop” (Vuelta del Quilotoa) como han llamado las agencias turísticas al tour que visita este lugar. Consiste en un recorrido circular que partiendo de Lacatunga se dirige hacia el oeste hasta la población de Quilotoa donde se encuentra el cráter y vuelve por el noreste atravesando varias pequeñas poblaciones hasta Saquisilí, la más famosa de todas por celebrar cada jueves un animado mercado indígena, antes de volver definitivamente a Lacatunga, el punto de inicio.

Como ya sabéis nosotros somos “antitours” y siempre que sea posible intentaremos realizar el mismo itinerario por nuestra cuenta. Y esta no era una excepción. Tras coger un bus local que nos dejó en la intersección del camino de tierra que conducía a la laguna, una camioneta nos recogió y, previo pago de una cantidad acordada, nos dejó en la población de Quilotoa donde nos hospedamos.

Era media tarde y, apresurados por ver la laguna, dejamos las mochilas en el hostal para caminar los escasos 200 metros que había hasta la misma. Al llegar al cráter una espesa niebla lo cubría todo y sólo en contadas ocasiones nos dejaba entrever lo que debajo escondía.

De repente un local apareció por el lugar y tras preguntarle si era habitual encontrar la laguna en esas condiciones nos contestó que sobretodo por la tarde, que por la mañana bien temprano se ve completamente despejada. Sin embargo, para no desperdiciar el resto del día nos habló que podíamos descender por el interior del cráter a través de un camino habilitado por los mismos lugareños, de manera que al atravesar la capa de niebla veríamos la laguna.

No lo dudamos ni un momento y de inmediato buscamos el inicio del camino el cual estaba claramente marcado. Tras avanzar unos centenares de metros la niebla empezó a disiparse y dió lugar a una vista increíble!

La laguna Quilotoa se muestra bajo la capa de niebla.
La laguna Quilotoa se muestra bajo la capa de niebla.

Como si de la muralla China se tratase, apareció ante nosotros un camino zigzagueante que tras un descenso vertiginoso conducía a los pies de la inmensa laguna que, situada al fondo del cráter, lucía un azul turquesa más visible cuanto más nos acercábamos.

Al llegar al final del camino uno no acaba de creerse que aquel enorme lago esconda bajo su superficie el agujero de un cráter, pero es al apreciar a corta distancia la laguna que en las orillas podíamos ver burbujas saliendo permanentemente del fondo, muestra evidente de la actividad volcánica que existe debajo. No sabemos si el agua es apropiada para el baño o no, pero el caso es que una pequeña tienda situada allá mismo a los pies de la laguna ofrecía paseos en kayak. Nosotros preferimos no averiguarlo 😛

Kayaks navegando por el intenso azul turquesa de las aguas de la laguna.
Kayaks navegando por el intenso azul turquesa de las aguas de la laguna.

Con la satisfacción de haber podido ver de cerca el interior del volcán, salimos del cráter ascendiendo el mismo camino (un esfuerzo de hora y media que casi acabó con nosotros!)

Al día siguiente nos levantamos temprano para proseguir la ruta, pero no nos queríamos ir sin antes comprobar lo que nos dijo el local el día anterior: “por las mañanas bien temprano, la laguna se ve claramente“. Nos asomamos al precipicio del cráter y ahí estaba!! La laguna Quilotoa en toda su magnitud!

Vista totalmente despejada de la laguna desde lo más alto!
Vista totalmente despejada de la laguna desde lo más alto!

Si observarla el día anterior de cerca fue algo espectacular, verla desde allá arriba fue aún más increíble, con la vista de las cumbres montañosas de los alrededores como fondo. Un cráter realmente grande que con nada menos que 3 km de diámetro requiere de unas 4 horas como mínimo para rodearlo. Aunque nosotros no nos lo habíamos propuesto, sí que nos animamos a recorrer una pequeña parte de su circunferencia para tener una vista diferente del mismo.

Las vistas sobre el enorme cráter son increíbles!
Las vistas sobre el enorme cráter son increíbles!
Detalle de las laderas del cráter con las cumbres nevadas al fondo.
Detalle de las laderas del cráter con las cumbres nevadas al fondo.

Ahora sí nos podíamos ir tranquilos de este sorprendente lugar y afrontar el duro viaje de vuelta a Latacunga por la sierra norte. Un viaje en el cual hicimos una última parada: el mercado de Saquisilí.

Este mercado tiene lugar cada jueves y reúne a las familias indígenas de los pueblos de la zona que acuden en masa para vender o comprar todo tipo de productos. Un espectáculo en el que sus llamativos ponchos, faldas y sombreros llenan el lugar de animados colores.

Los ponchos son habituales en los vestidos tradicionales.
Los ponchos son habituales en los vestidos tradicionales.
Ellas suelen vestir más tradicionalmente que los hombres.
Ellas suelen vestir más tradicionalmente que los hombres.

Una de las particularidades de este mercado es que no se concentra entorno a una plaza, sino que se reparte a lo largo y ancho de todo el pueblo y, además, se agrupa por temas. Así pues, tras visitar la zona de frutas y verduras fuimos en busca de los animales. Perooooo llegamos demasiado tarde! La compraventa de animales grandes terminaba a las 9 de la mañana y nos dejaba sin ver el acalorado regateo con que se discuten los propietarios de los mismos.

Puestos de verdura y papas, como llaman aquí a las patatas. Diferentes tipos.
Puestos de verdura y papas, como llaman aquí a las patatas. Diferentes tipos.

Sin embargo, sí pudimos ver la sección de pequeños animales que mezclaba los de compañía, como los cachorros de perro, con los destinados al consumo humano, como las gallinas, los patos, las ocas, los conejos… o uno de los más populares y apreciados entre la cultura indígena, hablamos del cuy o como lo conocemos en Occidente, el conejo de indias.

Puestos de venta de animales. Derecha, mujeres observando el estado de los cuys antes de comprarlos.
Puestos de venta de animales. Derecha, mujeres observando el estado de los cuys antes de comprarlos.
Jaulas con cuys a los cuales les espera un final trágico en algún restaurante o casa.
Jaulas con cuys a los cuales les espera un final trágico en algún restaurante o casa.

Este roedor que en nuestro pais lo vemos como mascota es todo un “manjar” para los indígenas de la mitad norte de Sudamérica. Lo cocinan pinchandolo en un palo y poniéndolo sobre unas brasas, un plato que apesar de que nos lo han reiteradamente recomendado no nos hemos atrevido a probar. Sin embargo, sí que nos animamos con el cerdo a la brasa, un mamífero mucho más familiar para nuestra cultura y el cual lo presentan al pobre con verduras en su boca y ojos. Sin duda un reclamo que atrae mucho sobretodo a los foráneos.

El cerdo a la brasa es un plato muy típico. Derecha, el cuy listo para comer como si fuera un pincho!
El cerdo a la brasa es un plato muy típico. Derecha, el cuy listo para comer como si fuera un pincho!

Otros productos que se venden en el mercado son los que se confeccinan artesanalmente tales como ponchos, mantas, sombreros o gorros de lana de oveja para los niños los cuales nos recordaron a los que vimos en Perú realizados en lana de alpaca y que reproducen los personajes animados que les gustan a los más pequeños.

Los gorros de lana de oveja son muy populares entre los niños.
Los gorros de lana de oveja son muy populares entre los niños.

Por ultimo, mencionar que también el remiendo de harapos tiene lugar en este mercado, una sección de lo más solicitada y en la que aprovechamos para, como se dice vulgarmente, “tapar algunos agujeros” de nuestros maltrechos y ya gastados pantalones! 😛

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