La Patagonia chilena

Hacia tiempo que soñábamos con recorrer a bordo de un barco los fiordos y canales de la Patagonia. Y ese momento había llegado! Después de la decepción por conocer el elevado precio (510 dolares) del viaje marítimo de 3 días y 2000 kilómetros que desde el centro de Chile alcanza el remoto sur cruzando la Patagonia, nos surgió la oportunidad de coger un ferry mucho más barato (tan sólo 21€) que une la isla de Chiloé con Puerto Chacabuco, unos 300 kilómetros al sur. Un viaje de 28 horas que nos permitiría recorrer una buena parte de la Patagonia inaccesible desde tierra.

Embarcamos a las 23h de la noche y poco después caímos rendidos en nuestras butacas. Los asientos no eran nada cómodos y este hecho nos brindó la oportunidad de ver al día siguiente un increíble amanecer puesto que a las 5 ya teníamos los ojos abiertos. Al asomarnos por la ventana un paisaje de ensueño se nos aparecía. El mar estaba muy sereno y el agua reflejaba el perfil sinuoso de las montañas del fondo tras las cuales aparecían los primeros rayos de sol.

Amanecer en las aguas de los fiordos patagónicos.
Amanecer en las aguas de los fiordos patagónicos.
El perfil montañoso del entorno se dejaba ver con los primeros rayos de luz.
El perfil montañoso del entorno se dejaba ver con los primeros rayos de luz.
El sol hace finalmente acto de presencia y lo ilumina todo.
El sol hace finalmente acto de presencia y lo ilumina todo.
Islas y más islas aparecen por todos lados.
Islas y más islas aparecen por todos lados.

Poco a poco el círculo rojizo iba sobresaliendo de entre las montañas y las oscuras nubes que cubrían el cielo pasaron a verse blancas al tocarles la luz del día. Pocos minutos después el sol ya se había alzado completamente y fue cuando admiramos realmente el paisaje que nos rodeaba. Cientos de islas montañosas iban apareciendose a medida que avanzábamos. Algunas con vegetación espesa, otras rocosas con algunas cascadas por en medio y más al fondo estaban las que tenían grandes superficies nevadas, pero todas con un factor común: están completamente inhabitadas. Cualquier asentamiento humano se encuentra a cientos de kilómetros de aquí y sólo el paso de algún ferry perturba el silencio y la calma de estas latitudes. Es este territorio inhóspito y aislado donde la ballena austral acude durante el verano, buscando las aguas tranquilas que la permitan dar a luz y reproducirse.

La tranquilidad impera por todos lados, cualidad que escoge la ballena austral para dar a luz en estas aguas.
La tranquilidad impera por todos lados, cualidad que escoge la ballena austral para dar a luz en estas aguas.
La forma de las montañas nos recordaron por un momento a las de la bahía de Halong en Vietnam.
La forma de las montañas nos recordaron por un momento a las de la bahía de Halong en Vietnam.
Algunas cumbres aún siguen nevadas a pesar que de que ya estamos al final de la primavera.
Algunas cumbres aún siguen nevadas a pesar que de que ya estamos al final de la primavera.
Las cascadas son innumerables por el deshielo.
Las cascadas son innumerables por el deshielo.

Y fue así, observando el precioso paisaje, como se nos pasaron volando las horas y de nuevo cayó la noche. Al día siguiente llegamos bien temprano al destino, Chacabuco, donde cogimos el bus que nos llevaría a la capital de esta región: Coyhaique. Poco hicimos aquí a parte de abastecernos de provisiones y descansar para reponernos del cansado viaje por ferry. El transporte es escaso cuanto más al sur nos encontramos y esto también dificulta nuestro avance obligándonos a pernoctar con más frecuencia de la que nos gustaría. Es finalmente al cabo de 2 días que llegamos al precioso Lago General Carrera, un enorme mar de agua azul y verde en el medio de la estepa patagónica que comparten ambos paises, Chile y Argentina, llamandose en el lado gaucho Lago Buenos Aires.

Lago General Carrera.
Lago General Carrera.
Ferry con el que cruzamos.
Ferry con el que cruzamos.
Un precioso paisaje se puede contemplar desde el barco.
Un precioso paisaje se puede contemplar desde el barco.

Tras cruzarlo en ferry llegamos a la frontera de Chile Chico para entrar por enésima vez a Argentina a través del pueblo de Los Antiguos donde nos esperaba la última parte de este viaje laberíntico por el norte patagónico atravesando lagos, cruzando fronteras y enlazando diferentes buses. Faltaba el viaje de 13 horas a través de la famosa ruta 40 que recorre Argentina de norte a sur y paralela a la frontera con Chile. Un camino de ripio (grava) que te deja el trasero como sí te lo acabasen de patear y donde dormir es casi imposible. Pero finalmente y tras mucho sufrimiento, conseguimos llegar a El Chaltén donde más valía descansar bien y recuperarse del cansancio porque aquí nos esperaba una buena dosis de trekking!

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